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El Camino de Piedra...
y mis pies descalzos
escritos, vivencias y sentimientos
Gustavo Robles
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correo electrónico: gustavorobles@pctargentina.org
A los que manejan la realidad para su provecho,
a esos no les escribo
A los que disfrutan de sus vidas sentados en la
miseria de los otros,
a esos no me dirijo
A esa inmensa minoría que ha creado este mundo
cruel, injusto, miserable, corrupto, poluto,
para ellos no son estas palabras
Les escribo a mis amigos
A aquellos entrañables compañeros de ruta
que ni siquiera conozco
A esa frágil mayoría manipulada, explotada,
dominada por los abominables Caballeros de la Oscuridad
A aquellos que sufren al ver las heces de los ruines
A aquellos que quieren encontrar la salida
de este inmundo laberinto
A aquellos que nadan contra la corriente,
hacedores de milagros por amor
A aquellos ingenuos de toda ingenuidad
que todavía creen en la bondad y la belleza
A aquellos locos hermosos que quieren e intentan
cambiar el mundo
Para ellos, mi letra
Para ellos, mi alma
Este sitio quiere divulgar humildemente la producción literaria que he elaborado a través de mis años de existencia. Son escritos y realizaciones que marcan diferentes épocas de mi desarrollo como sujeto, y no pretenden enseñar nada -nada más lejos de ello- sino, simplemente, compartirse con mis afectos y con los "entrañables compañeros de ruta a los que ni siquiera conozco".
En ellos habrá infinidad de errores intrínsecos a la esencia humana, y, sobre todo en las posiciones políticas e ideológicas, pido comprensión a mis camaradas, ya que muchos fueron escritos cuando tenía aún menos conocimientos de los que hoy poseo, que no son muchos.
Sin embargo, es mi deseo mostrarlos con la frescura de cuando fueron originados.
Menos complacencia espero con los más actuales, ya que no renuncio a mis banderas, y mucho menos a mis sueños de un mundo armonioso, igualitario, justo, sin las lacras de la miseria engendrada por la explotación del hombre por el hombre, es decir, sin explotadores ni explotados.
Gustavo Robles
Aquí estoy yo para ofrecerme
Aquí yo, hijo de la carne, falible,
atiborrado de defectos,
ahogados mis pulmones por un aire viciado,
golpeadas mis entrañas por oscuras realidades.
Soy todo lo que puedo darte
Te ofrezco mi corazón,
te lo entrego palpitante,
en la palma de mi mano
Bañado en sangre sensiblera,
Inocente, indefenso ante la vida
Pasionario
Te ofrezco mi virtud,
redimida de turbias tribulaciones, amanecida
Esbozada en actos como soles,
generosa, esparcida semilla que quiere ser bondad
Agradecida
Te ofrezco mi verdad,
acorazada armadura quijotesca, empedernida
Se abalanza contra todos los molinos
sin medir las consecuencias, transparente
Cristalina
Te ofrezco mis manos,
mis manos pretendidas solidarias, encendidas
Se posan firmes en la injuria,
se plantan suaves en la ternura
Estarán siempre donde sean necesarias
Te ofrezco mi sentir,
lo tienes por entero, profundo, inquebrantable
Verdad de mis entrañas, timón de mi razón,
extiende en mi pradera su luz de trigal
Genuino
Te ofrezco mi conciencia,
portadora de principios de luz
Férreo camino sin desvíos ni chicanas,
leal admiradora de lealtades
Escrupulosa
Te ofrezco mis sueños,
generoso día de sol del mañana
Mundo feliz, canto de pueblo en las calles,
armoniosa conjunción de sonrisas bienhechoras
Idealizados
Te ofrezco mi alma,
abarcadora de toda mi existencia
Elucubradora de latidos, virtudes,
verdades, solidaridad, sentires,
pensamientos, ensoñaciones
Envilecida por la cáscara de carne,
envoltorio corruptor, forma de cuerpo
Humano, al menos
Humano, al fin
Para que sepas quién soy
Para que cuentes conmigo
en este viaje hacia el misterio,
en esta fracción de eternidad llamada vida
Largo es el sendero recorrido
Mi sombra se alarga en el camino
Con el sol detrás
y la noche en el horizonte
Corre como el agua
la vida
Nace cristalina de su fuente
y va,
indetenible en apariencia
sin conciencia de su andar
Pero sólo se hace fuerte unida a otros cursos
desembocada como mar
En soledad, es frágil, corrompible
avanza de a pedacitos,
sube y baja, gira
se enloda
Los días suelen ser luminosos en la memoria
Allí las querencias refulgen,
son invencibles y hermosas
Lugares de ensueño plagados de hojas de otoño
flotando como suaves barcazas
en cursos puros de agua inmaculada
Con un tono ocre abarcando el infinito y cada punto
¡qué feliz nos mienten los recuerdos!
Todos están vivos en ellos,
nunca son presentes las ausencias
Nadie falta en las rutas del alma
Mienten
Mienten compasivamente remembranzas
son amigas que entibian la conciencia
Siempre olvidan las heridas
Por eso me refugio en ellas
Me sacan de la tristeza y el dolor
ahuyentan el oprobio
Hacen bueno este mundo de injusticia
En el cielo tormentoso de nubes cargadas de lluvia,
flotan como gotas para refrescarme el cuerpo
cada vez más magullado
Y se deslizan, caricia suave y amorosa,
para sanar mis heridas expuestas a la sal
Pero son sólo –y nada menos- que el pasado muerto
El presente se muestra siempre artero e insensible:
pasa a pesar nuestro
No nos previene del futuro,
sólo ocurre
La vida me ha enseñado que nada es absoluto
Que lo que se va vuelve
menos los años
Que hay dolor en el amar
y que aún el odio puede tener compasión
Que los héroes nadan en mares de miseria
y un miserable puede tener un momento de humanidad
Que dios puede no existir o ser tirano
y que un simple ser humano puede parecerse a una deidad
en un segundo de gloria
Que hay engaño en la compasión
Que una mano tendida puede ofrecer oscuridades
y que hay luz en acciones que nadie nunca conoce
Que la mentira se vende en abastos de verdad
Y la verdad se oculta y se desprecia a pesar de su belleza
¡Y de ser posible!
Que los años son largos al mirar atrás
pero los instantes son efímeros
y la vida es un instante en la eternidad
Que no vale la pena vivir sin intentar ser feliz
Y que una gota de felicidad
vale más que un océano de sin sentido
Que estos 45 diciembres no volverán a repetirse
Que allí están tus ojos para cobijarme
y tus brazos para protegerme
Que sin ellos no soy nada
Nada más que una sombra errante
Mientras, el agua seguirá corriendo,
enlodada
En busca del sueño oscuro e insondable que la espera
en el final
Sencillas reflexiones en mis 45 vueltas al sol
de Piedra...
y mis pies descalzos
El Juego infinito
![]()
Hay que asomar a la vida
para saber de qué se trata
Hay que absorber cada ínfima vivencia
para caminar los caminos
Hay que sentir del Todo cada parte
cada fracción del Tiempo
Hay que doler cada dolor
Cada ausencia
cada muerte
para que valga la pena
para entender
estar vivo
Hay que valorar cada instante
como el último posible
La luz punzando los ojos
El sol curtiendo los cuerpos
La tierra sumida a los pies
El aire y la piel hechos uno,
roce y caricia
El tiempo de la lluvia
el instante del rocío
la hechura del viento
El frío en la cara y el deseo de tibieza
El calor, el sudor, y el ansia de frescura
La pasión izada en las banderas
La alegría en los afectos
La amistad en la desdicha
El alma encadenada a unos ojos...
Dispersarse en retoños...
Hay que remar
Hay que temblar la carne trémula
y amar
los seres y las cosas
observar
los dichos y los actos
para que valga la pena
para entender estar vivo
Génesis
![]()
La existencia surge de tiempos sin respuestas
Abismos sin memoria
Cuando se yergue la inconsciente conciencia
desde el amoroso capullo
desde la mística sabia maternal
de una luz pálida y vigorosa
ultraterrena
de la humedad de la pasión y el amor incomparables
Es allí, en ese instante
donde todos los espectros de un instinto de las eras,
de un conocimiento de raza y especie,
de los cimientos de la vida y sus misterios
penetran en el alma y la esclavizan para siempre
dejando su indeleble marca germinal
La vida surge y lo primero es el temor
el frío repentino
la luz brutal ensañadora
el cambio brusco, indeseado
el desconcierto de unas garras
que arrancan la tibieza
del placer protector de la placenta
Abren las puertas del mundo al retoño
desde honduras primorosas
como columnas de titanes
de planetas y paisajes de ensueño
Gesto primero y solidario hacia su áurea
pequeña gigantesca
Luz unívoca
A partir de entonces todo es azaroso:
sólo bastará dejar correr el tiempo
para construir el tiempo propio
Lo segundo es el ahogo
en un mar extraño, gélido,
la desesperación de querer y no saber
destrabar el flujo primigenio en las entrañas
escupir el líquido que sostuvo el principio
amigarse con el nuevo universo
Entonces la mano solidaria se consuela,
y la ayuda se repite:
llega en forma de empellón
de dolor
Nos golpean y estalla el llanto,
llanto de esclarecida metáfora:
ese dolor
nos enseña y nos aferra
a la vida
Se busca entonces un refugio al desabrigo
y el refugio está, nos espera, estremecido
Es de luz y de tibieza inmaculados
y tiene forma de flor
El refugio es la guía,
nos protege en el principio de las cosas;
ese calor que sentimos
ese retorno a la seguridad y al placer
es el sentimiento primero y el más grande
que acompañará el resto del camino
El refugio-guía tiene cuerpo de carne y estrella:
Se llama madre para siempre
El velo desgarrado
![]()
Asombro
asombro
asombro
Lo oscuro es lo completo
sólo pizcas de luz
van carcomiendo el velo de la inconsciencia
Al principio la memoria está vacía
es inmediata y urgente
vive la chatura de la subsistencia
Lo oculto puede ser insondable
o sólo misterioso
En los albores de su tiempo
todo es desconocido para el hombre
Lo oculto puede ser magia entonces
Y de hecho todo es mágico
para cada pequeño ojo amanecido
El sol sale, madruga la mañana
no la provoca
salta y juega por el cielo
gira
mientras el día lo permite
El sol es un camino amigo de traviesas aventuras
se adora, se atesora
y se reverencia
La noche cae
oculta la luz, la luminosa
La muy vieja, muy arpía, aguafiestas,
echa al tiempo del patio y la vereda
y entonces el interior nos encierra entre paredes
y sólo nos quedan la luna y las estrellas
incitando en las ventanas
¡Nada se sabe de los astros y sus cosas!
Su rutina, sus estrofas
su belleza danzarina
Por qué asoman
Por qué huyen
Embrujos cenicientos a los ojos
del hombre de alborada
Lo mágico hace que todo sea lo posible
Hasta la vida buena
la vida hermosa
¡rebosa candidez!
Sin dolores ni penurias
ni culpas de condena y eternidades
Hay los caballeros imposibles
luchadores contra monstruos que habitan
el espanto
Hay las doncellas para ahuyentar brujas verrugosas
sortilegios de escobas por el cielo
Están los unicornios victoriosos para aplacar a los dragones
y apagar su fuego para siempre
Están los sueños ¡Son posibles!
Las ilusiones alcanzables
¿Quién se atreve a mentir que no son ciertas?
Los días largos, las noches efímeras
Los veranos, infinitos
calmos, apacibles
donde sólo el rumor de los pájaros conmueve al silencio
En un cielo de quimeras,
se extienden por siglos eternos
Todos son cristalinos ladrillos
que se arrumban en etapas
Ellos construyen castillos de infancia
que el tiempo,
verdugo inmisericorde,
se encargará de desvanecer
en el aire de las eras
Memoria de arena y ayeres
![]()
Evoco instantes que se hicieron mansos
imágenes milagrosas de arena y ayeres
luces irrumpiendo nuevas en cada rastro
de conciencia
En realidad no recuerdo precisas respuestas
a las preguntas
Pero sí algunos pasos
algunos anocheceres y auroras
Y ella a mi lado
Trasunta mi memoria la tibieza de su entorno
la seguridad de sentirme a su sombra
(Rodeados como estábamos de misterios,
a la distancia, aquello aparece obra de mítica existencia)
Añoro cielos trastocados de nubes o estrellas
o cargados de tormentas
cielos ocultos estallados de eternas tribulaciones
con tizones más allá de la razón:
portaban dudas de creación
Todo, sin embargo
mirado con ojos de gesto religioso
Veo atrás el camino largo volcándose a lo oscuro
veo que cada vez menos cosas puedo ver
se me escapan
no hay remedio
No puedo dejar que ocurra
No puedo
debo horadar la tierra
despejar la maleza
arrancar la piedra de raíz
llegar al tiempo primigenio
de mi tiempo de retozos
Es el viento el que refriega el polvo
es la lluvia la que impregna de nostalgia
cada paso
En el éter sellan las memorias
Nada pasa sin rasgar
sin dejar huella
A la sazón todo se torna oscuro u ocre
y vuelve para sacudirnos las entrañas
cincelando sentimientos:
Emociones presentes de raíces pretéritas
Flotando en inmensos mares de los años
allí están, subyugando
El horizonte azul y arcano
El tiempo largo, hermético
taciturno
El mundo infinito e insondable
La Vida una pregunta sin respuesta
Abierta a nuestras manos
y razón
El barro y el camino
![]()
Había un futuro que crear
Había un mundo, un paso
bucólicamente lento
Una atmósfera buena y eterna
un tiempo largo
Había unos ojos temblorosos de frente al Universo
Detrás del misterio de dolores lejanos
Había un sol tibio, diario alfarero
creador de sombra en las veredas
Una brisa tenue besándolo todo
Todo un verdor omnipresente
Un ocre otoñal adormilado y somnoliento
Una lluvia de cristales de otros mundos
Tiempos de fina arena
de suave caída
de tenue melancolía
El tiempo avanza hacia abismos innombrables
barre luces y sonrisas
Arrasa vida, la revuelca en el lodo
bajo un cielo de borrasca
El tiempo avanza
sacude a los hombres
los atormenta, los despedaza
los hiere con heridas cada vez más abiertas
más expuestas, lacerantes
Llagas regadas con años de sal
Será por eso que el pasado aparece tibio
Arrulla el espíritu en tardes de calma lluvia
se atesora
se observa a través de ventanas lagrimeantes
posado en rincones añosos
El pasado está allí, siempre inmóvil,
cada vez más lejos
pero accesible, al alcance de la mano
en visiones sentidas
a vuelo de pájaro
Los momentos se suceden y pasan,
pero no se esfuman;
su esencia es efímera pero se transforma:
se sublima, sube con el aire y la humedad,
es rocío que remonta vuelo
Va a posarse en las flores y en las copas de los árboles
Se estremece y se entremezcla con notas melodiosas
hecho memoria
Los árboles son memoria
sus ramas y sus hojas, remembranzas
frondosas, intrincadas
Las hojas son recuerdos y como tales
se tornan ocres y se desprenden
en romanzas de abril
Con gracia póstuma y dejos de tristeza caen
Pintan imágenes en sepia
para nostalgiar lo ido
Hay que recogerlos para no perderlos
Claramente ellos mueren con nosotros, poco a poco
Nosotros morimos con ellos
Pero los árboles quedan y en su sabia
vive nuestra esencia
La brisa los mece con gracia de susurro
el viento los flagela
la lluvia los baña con amoroso encanto
la tierra los alimenta
Los momentos se somnolientan, entonces
se sacuden y saltan
los instantes florecen en tallos
las vivencias retoñan
las sensaciones se insinúan en cielos otoñales
Borrascosos, emplomecidos
estremeciendo carne y entrañas
machacando el paso inexorable de las eras
La música también es memoria
En ella viven los momentos
los instantes
Imágenes sentidas llegan
montadas en ondulantes melodías
atrapadas, entrelazadas
marcadas a fuego entre sus notas
Son puentes solfeados hacia emociones lejanas
del tiempo
Rastreadoras de huellas en caminos cubiertos de polvo
envuelven el alma, la seducen
la mecen con dulzura
para llevarla allende los años y las lágrimas
El sollozo del tiempo
Déjenme un lugar para el llanto
un páramo apartado, evanescente
¡Son tantos los vacíos que cargo!
El sendero sinuoso, sembrado de piedras...
y mis pies descalzos
Dénme un espacio para la lágrima
una piel rosada conocida
un canal
para que caiga despacio,
hoja en la brisa
Se despeñe grácil,
flotando
Lágrima sentida y suave
acuñada en los años
en ausencias
en pasado
Déjenme un tiempo de sollozo
solo, en la vasta soledad de la eternidad
¡Es tanto lo que no vuelve!
Aromas,
sabores de la infancia
néctares viscosos que recorrieron
mi boca y mi olfato
vivencias
sensaciones
(¡aquella piel estremecida!)
Afectos
Tiempo que sólo acompaña en la nostalgia
convertido en imágenes de bruma
Imágenes de los años
como faros de puertos inaccesibles
de puertos esfumados
Lágrima
despéñate suave
socava mis mejillas
Envuelve, humedece mi alma
mi pasado y mi recuerdo
Alimenta mi melancolía
Vuela
Sube a las estrellas de ese cielo
que ya nunca más veré
Monta la brisa, lágrima
endulza la pena bastardeada por la sal
esta pena con esencia de existencia
Besa las inmensas praderas
con ansias como pastos que se mecen
y esparce un poco de mí en el infinito
El velamen de las eras
![]()
Qué poco va quedando
Cómo todo se escapa
a pesar de las manos encrespadas
cuánta melancolía encierra el paso de los años
La existencia es una tarde plomiza de otoño
agonizante
Una calle plagada de árboles dorados o sin hojas
solitaria
tras un cielo nublado de suave garúa
silenciosa
Allá va el tiempo ido, inalcanzable
corriendo hacia atrás del horizonte que dejamos
en rincones iguales pero distintos
cambiados por relojes insensibles
relojes de un cosmos duro como piedra
frío como hielo
agrio como hiel
Allá va, pariendo dolores sin cenizas
Piso suelos que tanto he pisado
caminos que tanto he recorrido
lugares tan comunes a mi memoria
y sin embargo...
Algo ha cambiado
baldosas, veredas, calles, tierra, polvo...
colores, fachadas, humedad...
gente, mocedades, presencias
ausencias
...y yo
Todos empujados por un viento eterno
oscuro
inaudito
que agita el velamen de las eras
Final
Qué difícil es pensar que todo sigue
y uno queda
Cuán amargo es aceptar que esto se acaba
¿Cuántos amaneceres perderán mis ojos?
¿cuántas miradas me buscarán sin encontrarme?
¡cuántas ignorarán que he sido!
¿Cuántos ecos dejarán mis pasos?
¿Hasta dónde llegará tanto amor desparramado?
Tanta pasión
tanta enjundia
¿Qué sentido una ráfaga de dolor en la eternidad?
Los años se encargarán de diluirme
seré tinta de un papel bajo la lluvia
El tiempo borrará mi huella
como un bosquejo en un playa inmensurada
mi memoria
mi sentir
En un cielo venidero
ni mi sombra quedará
Nada podrá atestiguarme
Nada
Mi rastro de conciencia se fundirá en el olvido
Milenio
En la soledad de tu ausencia, quiero contarte…
El crepúsculo avanzó sobre la claridad
desdeñoso
Fue matando una a una las diáfanas auroras
Fue matándolas, poco a poco
Sin darse cuenta, casi
Traía consigo el impulso del cambio
Con algo de místico
Con toques de magia
Y sí, llegó el día
Sí, ése con el que soñábamos ayer
Ese Oráculo inalcanzable,
proveedor de maravillas y futuros de utopía
Ese mezclador de tierras y tiempos, espacios y estrellas
Y naves surcadoras de infinitos
Lo esperamos detrás del asombro crédulo
Yo a tu sombra y a tu luz
Vos desde antes de mi tiempo
Llegó el día que prometía
llegar lleno de promesas cumplidas
Pero tengo que decirte, ahora que te cuento,
que sólo han cambiado el envoltorio;
lo han cambiado los que siempre cambian
para no cambiar nada
Y así estamos ¿sabés?
Hoy tenemos computadoras, Internet, correo electrónico,
dinero de plástico, cajeros automáticos,
fábricas con terminales y producción repartida en los cinco continentes,
noticias al instante del otro lado del mundo
Y un montón de información que nos ata más que nos libera
Dicen que pertenecer tiene su precio
y quien no tiene precio no pertenece al orden establecido
En las puertas de acceso al mundo,
los señores se reservan el derecho de admisión
Y no admiten mayorías
Han pergeñado, en fin,
todas esas cosas que,
como dice un amigo esclarecido,
acercan lejanías y alejan lo cercano
¡Pucha! Si optimizaron la tecnología para colgar zanahorias delante de las narices
¡Y la gente va!
Hoy, dicen, los científicos pueden duplicar animales a partir de una célula,
incluso al hombre
¿Para qué? Si parece que sobramos tantos…
Construyen estaciones espaciales y proyectan vacaciones en la Luna
¡habiendo tanto humano a la intemperie!
¡Ah! Vos, que conociste un mundo bipolar, a punto de estallar…
Hoy existe un solo Bloque
No hay más Muro ni Guerra Fría…
pero la explosión sigue latente
y los muros se hicieron abismos
Dicen que cambió el milenio
Dicen
Pero ¿sabés?
Yo no veo ningún cambio en la esencia de las cosas
Hay hambre en la Tierra todavía
Y no cede, sino crece, y crece
y crece
Como cuando vos te fuiste
Hay los ojos tristes que miran implorantes y vienen desde el fondo de las eras
Hay esas heridas de injusticia cubiertas de olvido y desabrigo
Hay ese dolor y esa impotencia
y tanta sangre que se escurre entre las piedras
Hay aún, y aún peor,
ese mundo desigual que conociste
Imágenes desgarrantes de miseria organizada
Hay esa perenne obscenidad
¿Sabés? Cuatrocientos caballeros reúnen la riqueza
de más de la mitad de la gente del mundo
¡Obscena repugnancia!
Pero no todo es lo perdido
Eso también quiero decírtelo
Me falta tu presencia pero me sobran tus recuerdos
Allá afuera, todavía,
queda el fuego en llamas repartidas
y se esparce en todo el orbe
Aunque los represores de luces quisieron apagarlo: no pudieron;
el viento que lo aviva sopla incontenible
Allá afuera, todavía
flotan los viejos aromas
y ese aire fresco en las mañanas
con el rocío como póstumo lenguaje
Por las noches, cuando asomo,
aún asoman las estrellas en el patio de la casa,
ése y ésas que compartían tus ojos con los míos,
abrochados a charlas de la vida con sus cosas,
inventando la filosofía de la ternura en mi memoria
Queda el sol guía fluorescente, brillando en interiores brillantes
Quedan las rosas con espinas y los balcones con macetas;
los barrios con olor a pueblo y el mate cebado en las veredas
Quedan las sonrisas y el afecto en universos verdaderos
En fin, quedan la esperanza y los sueños de epopeya
indivisibles a la escencia humana
Quedan quienes nadan contra la corriente degradante
Contra eso no han podido
Ni podrán: el hombre nació para soñar libertades
Todos, no unos pocos
Y bien, Viejita querida
así ha llegado este almanaque cargado de tres ceros
y vacío de vos a mi lado
Hubiera querido que lo vieras ¡Tanto!
¡Cómo!
Entrar con vos en esta Era, protegido en tu mirada
Pero sólo puedo hablarle a tu memoria
Allá donde estés (porque estás)
Mientras añoro tu ternura
(dedicado a la memoria de Olga Evelia Gonzalez, mi madre)
Dedicado a Laura, mi amor
Me trasciendes
Me trasciendes como la última estrella
a la noche,
como el lucero del alba
Eres más allá, estás más allá,
más allá de todo lo que pueda llegar a ser
Eres más
Me trasciendes como el eco a la palabra
que se pierde en la ladera
Y vas y vienes, y rebotas
Y me envuelves..., con tus brazos y tus piernas
Hermosa pluma que flota siempre
empujada por una brisa de estío eterna
Flotas y viajas y me arrastras:
siempre voy tras tu perfume
Puede tornarse agrio tu sabor, a veces
Puede formar espinas tu tallo suculento
Puedes lastimarme
Y sin embargo me atraes con fuerza incontenible,
con signo irreversible
Con la invisible soga de tu alma
Vida de mi vida
Quisiera ser un ave
y remontar tu nido,
y posarme suave en tu mirada;
tu mirada, esa... hecha de lluvia
de gotas tibias, de luna plateada,
de dulzura del alma
Quisiera tomar el tiempo
entre mis manos
y robarle sólo nuestros momentos;
esos..., los que compartimos,
los que viven en mi memoria
y quisiera siempre presente
y no pasado
Quisiera ser poeta y encontrar
las palabras que no encuentro
(o no existen)
para decir y agradecerte
cada segundo de tu tiempo que me diste
tanto amor
tanta ternura
tanta cuerda locura
Imágenes que al recorrer
los senderos del recuerdo
¿sabés?
hacen temblar mi alma
de la más pura emoción,
mientras le susurro a su oído imaginario
(ella sabe)
que te amo
Y que siempre te amaré
Caminas
Caminas con una gracia como de primavera eterna
Caminas como pisando el aire, te deslizas;
flotas como una pluma libre
Caminas y las flores se vuelven a mirarte, envidiosas
Caminas y el sol te envuelve, te mima, te atesora
Y te regala su áurea
Y sobresales cuando te pierdes entre la gente
Nunca te pierdes
Allí va tu andar, tu luz sobresaliente
Eres relieve entre tanta chatura
Eres volar entre tanto arrastrarse
Eres tú y tu andar enternecido,
enternecida tú y tu andar y tu figura
Tú, única
Tú, flor que florece hasta en invierno
y camina hasta el verano,
todos los veranos, siempre colorida
Y caminas, caminas...
Caminas y todo lo iluminas
Todo lo llenas de luz a tu paso
Caminas y eres dueña de mis ojos
que contigo se dulzuran
Sobre todo cuando vienes hacia mí,
tú y tu figura
Te vas
Te vas hacia donde no sé mirar,
hacia donde mi futuro languidece de existencia
Te vas
Te vas como flotando, lentamente,
como sin querer hacerlo evidente,
distrayendo mi dolor
No quieres lastimarme
Te vas y tu silueta se va perdiendo en la bruma,
detrás de tus ojos y tu sonrisa,
hacia el sol de tu esperanza
Te vas y mi alma se va contigo, incontenida
Me vacías, deshojándome
Soy una flor marchita
Te vas, dejándome hueco
Quisiera detenerte, juro que quiero
Pero mis manos te atraviesan
como a un fantasma imposible
Vuelven a intentarlo y fracasan,
fracasan siempre
Impotente soy desdibujándome
bajo una lluvia de otoño,
gotas de nube heladas que me recorren
y me borran,
pues te vas y me dejas hueco,
agonizándome de a poco
Amarga sensación
Sufro esa amarga sensación de... lejanía
Si hoy te pierdo, ¿qué sentido tiene todo?
Tengo arraigada esa sentida visión de... insignificancia
¿Qué es lo que haré, respecto de lo que es?
¿Qué lo que hago, al lado de lo que será?
Hoy se decide todo mi futuro
Ahora se produce lo que mañana será nostalgia
Un latido, un gesto, una palabra
Un camino
Y no habrá sendero que me regrese,
siempre se avanza
Ni un nuevo papel donde reescribir la historia
Mi historia
Por eso duele cada renglón, impreso por jamás
Nada se borra, siempre se da vuelta la página
Hasta la última
Por eso el miedo de escribir un mal poema
una tragedia
un dolor
Guardadas para siempre en la etérea biblioteca
del alma,
sólo para leer de vez en cuando
Por eso ese constante salto al vacío,
donde no se avizora el fondo
Al final, sólo cuenta la caída
La escritura indeleble
La nostalgia infinita
Sólo polvo
Siento todas las espinas en mi pecho
Se acabó, ahora sí: no hay esperanza
¿Por qué, mi bien, si te amo tanto?
¿Por qué, si el dolor me vacía el alma?
Quise ser todo
y terminé siendo nada
Y de mis manos escapan restos
Polvo de lo que fue
Soplan soberbios labios que todo se lo llevan
Soplan vientos fríos e inmisericordes
Y yo y mis manos vacías,
mis manos monstruosas de mediocre poesía
Hacedoras de dolor que me lastima
¡Qué lástima!
El sol se puso por última vez,
la noche se anuncia eterna
¡Qué dolor que el amor duela!
Cuántas miserias recorren mis venas
Quise serlo todo
y terminé siendo menos que nada
Quiero pedir perdón, quiero que me perdones
Quiero perdonarte y perdonarme
Pero sólo sé que de mis manos escapan restos,
polvo de lo que fue
Angel de la melancolía
Te busco
Casi sin darme cuenta, te busco
Como si nada de lo que me rodea
fuera ya lo mismo
Como si ni yo lo fuera
Te busco, y no estás
En esos lugares comunes y extraordinarios
que acostumbramos
Ahora son sólo comunes
Y vacíos, y extraños; e inertes
Te busco donde dibujabas el aire con tu imagen,
inundándolo todo de dulzura y sosiego
sin siquiera darte cuenta
Te busco en el frío abrazo a la nada fría
En las revueltas cobijas de madrugada
En la silenciosa compañía de las tardes de ocaso
Te busco en esos ojos de mirada encendida
En esa sonrisa que semblanteaba ternura...
Te busco a través de los años
Te busco, a pesar de mí mismo y mis miserias,
esas que te lastimaron el alma...
Te busco, te busco
Te busco
Te extraño...
Te busco, casi sin darme cuenta
Pues deberías estar ahí, perfumando el aire
y no estás: sólo se nota tu ausencia
Te veo
Te veo en lugares extraños
y añoro el conjunto que formabas con los de siempre
Esos tan comunes a vos y a mí,
que formamos formándonos
Por eso estás en los lugares y en los recuerdos,
tejiendo los hilos del espacio y el tiempo
¡Por eso todo te me acerca, vacío de vos!
Si tanto recorrimos...
Ahora te veo en el umbral de un nuevo camino,
atada a un destino que nos desata, y...
¡qué tristeza me embarga!
Aunque sé que no es posible ya desviarte,
ya desviarme...
Nuestros caminos se cruzaron por un largo trecho,
y avasallaron los años
Y fueron fértiles...
Pero ahora se bifurcan
y mi razón es impotente para detenerlo;
y mis manos sangrantes se crispan de dolor
Y, al cabo, allí estás vos, sin estar
Por eso te busco mientras te añoro,
y veo tu imagen que se evapora, y se aleja
Se aleja por un camino que no es el mío
Ahora, mi Ángel, ya está, no hay nada que hacer;
sólo abrir las puertas de la melancolía
y dejar que el tiempo transcurra...
hasta el fin
Si sientes
Si sientes que alguna vez te he lastimado,
sabé que esa jamás fue mi intención
Si mi imagen se torna oscura ante tus ojos,
si soy una sombra en tu memoria y tu sentir,
sólo me queda pedir perdón:
Nada me duele más que tu dolor
Yo jamás quise herir tu alma iluminada
Mi equipaje de pobres palabras no alcanzó
para ilustrarte de mi amor
No es tu culpa mi torpeza
El fuego que me quema te ha alcanzado
y consumido a ti, también
He truncado tu más caro orgullo,
tu sueño cosechero
Soy culpable de todas tus desdichas
Tú, pobre damisela atormentada
Yo, horrible monstruo improvisado,
fiera heridora indeleble, inconsciente,
sin quererlo
He manchado para siempre tu virtud
Si te sirve de consuelo,
la pena horadará por siempre la carne de mi alma,
ensañada como bestia carroñera con sus restos
Restos de lo que fui seré
después de la hora señalada
Restos de lo que fui arrastraré
hasta la cumbre, final de mi camino
Nada quitará la sombra de mis ojos,
compañera de por vida, eterna
A partir de hoy
Quiero
Quiero gritar al viento mi desdicha
Quiero enterrar profundo mi dolor
Quiero encender el brillo de tus ojos
Quiero que no sea lo que es hoy
Quiero aislarme y llorar arrodillado,
en la fuente de la vida,
en el medio de la nada,
quiero que una lluvia helada lave mi pena
Mi alma, mi lengua malhechora,
mi lengua filosa estileteada, indecorosa,
mi lengua como ortiga venenosa,
la que cayó sobre ti menosprecio omnipotente
Y sesgó tu semblante fantasioso
y borró tu sonrisa brillantina
Quiero borrar del tiempo la eternidad del dolor,
alumbrar de nuevo tu interior,
cobijar por siempre tu esperanza
Quiero vaciar mi copa y olvidar,
quiero no ser tan miserable,
no sentirme impotente, detestable
Siento morir mi alma en este instante
Por tu herida
por la mía
por la nuestra
Por siempre, para siempre
Por el nunca más
Hoy el dolor
Hoy el dolor cala los huesos de mi espíritu
¿Cuánto vale la vida de tu vida?
¿Cuánto trunca, vacía, mancillada?
¿Cuánto el árbol herido por el hacha,
cuánto el tallo arrancado de raíz?
¿Cuánta culpa cargarán mis manos encrespadas,
cuánta mis ojos taciturnos?
¡Cuánta pena es capaz de soportar
mi frágil cáscara vapuleada!
Hoy el mar golpea con furia la roca milenaria,
convirtiéndola en arena
El rayo descarga su energía sobre el árbol verdecido,
reduciéndolo a cenizas
Mis ojos recorren compungidos un campo infinito
sembrado de cizaña
Una nube ha atrapado para siempre mi sol,
condenándome a la sombra
Y a un dolor que cala hondo
los huesos de mi alma
Grita
Grita, te prestaré mis oídos
Golpea, te daré mis mejillas
Aporrea, no opondré resistencia
Blasfema, te ofreceré mi consciencia
Grita, golpea, aporrea, blasfema:
desahoga sobre mí tu herida agonizante,
tu dolor certero,
tu sol oscurecido,
tu esperanza sentenciada:
Seré tu canal hacia un mar ensangrentado
Si de nada te he servido
más que para ensombrecer tus días,
te ofrezco mi pecho como blanco
de tus lanzas sin consuelo:
Sabé que mis días ya son sombríos
Si mi amor ha talado tu futuro
(sólo yo sé cuánto te he amado),
si todo lo que he hecho fue para alegrarte
y ha salido este tormento desquiciado,
sabé que mi futuro ha caído por el suelo
Si queriendo protegerte sólo te he enlodado,
nada ha de salir de mí ya luminoso:
Estoy cubierto por el barro
Sólo yo sé cuánto te amo
Por eso, porque nada ya de lo que haga
reparará lo irreparable,
grítame, golpéame, aporréame, blasfémame:
Mi espalda está lista para tu látigo señero
Tormento
Tormento de mi piel,
culpa de mi carne: vete lejos
Ya no puedo soportarte
Filo ensangrentado,
daga ensañadora: ya no me tortures
Quita mis cadenas
Aire que te niegas
a entrar en mis pulmones: compadécete
Ya no me sofoques
Prensa que me oprimes,
suelta el centro de mi pecho: aflójate
Deja libre mi alma de dolor
Soledad
Almorzaré mañana en soledad mis soledades,
alimentándome de recuerdos
Solo en mi silla, con la luz penumbrosa
de una nube gris alumbrando mi ventana,
de frente a una mesa que me hablará
de imágenes sentidas
El sonido quejumbroso del silencio
llegará a mis oídos como un dolor artero,
como un golpe de los años,
como un castigo del tiempo
Con mi débil sombra proyectada
sobre el suelo, doblada en la pared,
como mi alma,
recitaré voces de la infancia,
de una película sin retorno,
de un aroma perdido en un viento de invierno
Será así de ahora en más,
dura condena de sol de ocaso,
de inmensidad desierta con dejo de tristeza,
clavándose en mi pecho acongojado
Aliento de la noche
Aliento de la noche, cobija mi dolor
Envuélveme en tus sombras y somnoliéntame,
no dejes que me hiera este instante de penumbra
Envuélveme en tu bruma anochecida,
hacedoras de visiones milagrosas
Llama a Morfeo a descender a donde habito
Dame tu calma y tu silencio,
pues mi alma es un tormento de ausencias y miserias
Tráeme tu paz, hazme un lugar en tu regazo
y arrúllame,
como alguna vez lo hicieran los brazos de mi madre
Venga a mí tu lapso de responso arropado
en mil cobijas,
plagado de sueños placenteros
Sepúltame en tu mundo alejado de tristezas,
ofréceme tu pecho como almohada
No me dejes solo con mi pena,
aliento de la noche
Hoy necesito olvidarme un poco de la vida
Quiero contarte
Quiero contarte mi dolor
Surge espantoso al amanecer mi día,
como cuña en mis entrañas
Se acentúa con el paso indiferente
de las horas,
hacia el ocaso;
se torna insoportable con las brumas
de la noche
Viene de la mano de recuerdos amorosos,
de momentos de tu vida con la mía,
de instantes de gloria y tu sonrisa,
de tus ojos refulgiendo con un brillo enamorado
Nostalgias de mi alma una con la tuya
Mi dolor es artero, malhechor, es traicionero;
su goce es mi sufrir,
no me deja ni un instante:
siempre llevo tu recuerdo
Me sofoca y me tortura, soy su víctima dilecta
Me impulsa a ir a buscarte,
desoyendo tu pedido:
no es mi culpa que el dolor me duela tanto
Tu eres el único, imposible remedio posible
¿Cómo sanar esta herida abierta para siempre?
Ven, compadécete,
musa de mis pies descalzos
Sálvame
Quítame esta agonía
Cuánta soledad
¡Cuánta soledad la de esta noche!
¡Cuánto dolor embravecido,
ensañado con mi alma!
Cuánta distancia me separa hoy de un sol virtuoso,
de la felicidad embriagadora
Cuán lejos estoy de ti
Cuánto te extraño, breve manantial de mi sed
Cuánto te necesito, vastedad de mi horizonte
Jamás pensé que tanto,
jamás imaginé que... ¡cómo!
No entiendo este final envenenado,
no entiendo este rencor, este encono,
este dolor
Vuelve a mí, pequeño sol de mi ventana
Vuelve a mí
Necesito tu luz incomparable,
tu calor, tu verbo lisonjero,
el favor de tu gracia en mi refugio
Vuelve a mí, por favor:
ya no sé cómo rogarte
Vuelve y devuélveme la sonrisa, la mía
reflejo de la tuya hechizadora,
hacedora de milagros donde mi corazón descansa
Él, que late por obra y gracia de tu magia
Vuelve, perdona mis miserias
de hombre miserable:
más me siento así ahora que me faltas
Perdona mis pecados, diosa de mi fe:
jamás dejé de creer en ti,
soy tu fiel adorador
Peregrinaré para siempre hacia tu altar
Quiero sacarte de la cruz,
aliviarte del calvario,
alegrarte la existencia
Nunca quise lastimar tu enjundioso corazón
Vuelve a mí, ternura de mi pecho,
vuelve a mí:
Sálvame de este instante eterno de penumbra,
de esta oscuridad que golpea mi puerta;
solivianta mi ánima quebrada,
quítame la angustia y el dolor
¡este dolor!
Eres mi única luz posible
Condenado estoy sin ti a vagar entre las sombras
Todos mis temores
Todos mis temores se han cumplido
Todos los horrores cayeron sobre mí
Todas mis memorias se unen para herirme
Soy un paria del amor sin tu presencia
Soy un vagabundo hacia el final
¿Qué mañana me espera sin tu gesto iluminado?
¿Qué sentido la vida sin color?
¿Qué futuro sin futuro, herida artera,
dolor sin esperanza?
¿Cómo no seguir arrastrándome en el barro,
hundiéndome de a poco, sin remedio ni calor?
Estoy vacío, vacío de veras,
como nunca creí estarlo
Estoy vacío, no quiero sentir esta caída
Estoy vacío de ti
Te amo desde mi corazón partido,
te amo más desde el olvido
que me recuerda tanto amor desamparado
Te amo
Te amo aún más en tu rechazo,
culpa de mi acto irremediable,
de mi paso en falso,
de tu orgullo lastimado,
de tu fe desengañada
Te amo
Te extraño
Quisiera reparar lo irreparable,
borrar las sombras del pasado,
encender el brillo de tu amor
Quisiera que me digas cómo
Quisiera soñar que me dejas intentarlo
Quisiera volver a estar contigo,
construir tu mundo con mis manos,
y no sentir este vacío insondable,
este abismo infinito,
esta vacua soledad
sin remedio, lacerante
Has dejado en mí
Has dejado en mí marcas indelebles
Has hundido en mi suelo tu huella para siempre
Has arado en mi tierra con el filo de tu alma
Has plantado la semilla de tu imagen en mi mente
Es así que has cosechado mi amor, eternamente
Veo cosas de tus cosas en las mías,
veo signos, señales de tu paso por mi vida
Te veo a ti, donde vive mi melancolía,
de su mano, en mi cielo,
paraíso de todo lo que quiero
¿Cómo no dolerme, si ya no te tengo?
¿Cómo evitar desangrarme,
salir a buscarte,
si sin vos soy nada más que huellas sin esencia?
Las marcas indelebles de nostalgia
se transforman en tristeza,
eternas heridas,
calvario hacia la muerte
Pesadillas de una noche eterna
Si perdí la gracia...
Si perdí la gracia de tus ojos,
si no siento la brisa de tu aliento,
no me quites la ilusión:
Dame un motivo para seguir andando
Si no tengo el calor de tu palabra,
si me falta la luz de tu sonrisa,
no me cierres la esperanza:
Déjame soñar un sueño luminoso
Déjame soñar contigo caminando mis caminos,
armando juntos el futuro
y el destino de los dos
Si perdí el refugio de tu alma,
si extravié el santuario de tu amor,
déjame pensar
déjame creer
que el mañana cobijará nuestra unión,
construyendo amaneceres soleados,
modelando atardeceres sentidos,
extasiando gloriosas madrugadas
No cortes mis alas, vida de mi vida:
Si perdí la maravilla de tu presente,
ábreme tu ventana hacia el futuro
Llegue a ti
Llegue a ti mi pedido de clemencia,
estoy atado a tu destino
Si confirmas la sentencia,
mi hoguera será eterna, mi final desmedido
Trata de entender mi amor incomprendido,
mi angustia obsesionada:
nada me importa más que tu mirada,
nada me sangra más que tus heridas
No comprendo tanta ira,
iracundo rencor repiqueteado:
¿un mal paso tapa todos los que he dado?
¿Puede el encono momentáneo acabar
con la pasión de tantos años?
Yo sólo quise tu bien,
poner entre algodones tu alma sideral,
cuidar tu amor grandilocuente
No cierres la ventana al sentimiento,
mide tus palabras, guarda tu rencor
Todo será mejor andando juntos
Abre tu alma: yo sé que tu me amas
Ya no quiero que me duelan las canciones,
quiero caminar nuestras veredas sin herirme,
quiero despertar a tu lado cada día,
con tu aroma en mi garganta,
con tu pelo ensortijándose en mi cara,
y todo el tiempo por delante
Eres tú el nexo entre yo y mis sentimientos,
eres tú el catalizador de mi esperanza
Agonizo esperando tu regreso,
mi mirada sólo espera tu reflejo
Ave de vuelo sutil,
de trino suave,
preciosa ave:
vuelve al nido de mi rama
Brilla
Brilla de nuevo en mi cielo,
perfecta estrella de la noche
Brilla tu luz plateada de esperanza,
tu luz plena de amor enternecido,
emergida de aguas de pureza cristalina
Brilla de nuevo en mi cielo oscurecido
por tu ausencia,
vacío sin sentido,
condenado a la tristeza
Brilla y que tu brillo empalidezca
el brillo de los fuegos siderales,
consecuencia irremediable de tu luz unívoca
Brilla como antes,
brilla como siempre,
brilla para siempre
Mi universo es una nada sin futuro sin tu esencia
Ilumina con tu áurea mi alma ensombrecida
Sólo te pido que recuerdes
Sólo te pido que recuerdes el manantial y la flor
Sólo te pido que amanezcas con gotas de agua cristalina
salpicando tus mejillas
Y mi imagen en tu alma danzarina
Y tus ojos luminosos de dulzura
Sólo te pido que recuerdes
El manantial fulgurante de un amor apasionado,
de un amor extraterrestre,
de pasión como un géiser de locura,
de tibieza acalorada de flujos corporales
Recuerda, fuente manantial de agua correntosa
La flor pimpollo de emociones de ternura,
de mirada azucarada,
de luz menguante trasnochada de cariño,
de toque suave del fulgor más puro
Recuerda, flor eterna de mi jardín(tu refugio)
Recuerda y que el recuerdo sacuda tu memoria
y tu sentir
Recuerda y que se inunde tu alma de temblores,
conmovida de imágenes amorosas
Que salpique tu corazón y lo brote de añoranza,
como un bosque florecido, como una selva arrogante
Recuerda tu pasión
Recuerda nuestros cuerpos chocándose y fundiéndose,
subiendo a las estrellas,
cometas libres prodigiosos,
surcadores de universos de Utopías
Sólo te pido que no olvides
Que no olvides quién soy
Perdóname
Perdóname, pequeña gracia voladora
Perdóname
Ya nada será igual sin tu aletear enamorado
Perdona mi arrogancia topadora,
taladora de bosques de alegría
Perdóname
Sólo tu bruma me enternece
Perdona mi ceguera,
ciega a pesar de tu cola de cometa;
maravillosa eres entre todas las estrellas
Perdona mi actitud enfurecida, mi verbo vergonzante
Perdona mi soberbia, altiva desdeñosa
Perdona mis miserias, paridoras de ruindades
Perdona mi bajeza
Perdóname, necesito tu clemencia
Aunque no me la merezca
Tu memoria en la mía ha tallado en piedra
con cincel esta palabra,
asociada para siempre a tu ternura:
Perdóname
Sólo así podré seguir por mi camino
¿Qué puedo decir que ya no haya dicho?
¿Qué suplicar, que no haya suplicado?
¿Por qué, Dios, siento que Eres sólo una quimera, un deseo utópico de los hombres?
Mira, si no, lo que Creaste:
El Tiempo que se sucede implacable, indiferente y mortal, que llega a nuestras mentes desde un futuro que nunca vivimos, porque lo nuestro es presente vivo y pasado cada vez más grande. El presente es sólo un instante, el futuro utopía, y el pasado… bueno, ahí está, oprimiendo nuestros corazones, susurrándonos tibiamente –siempre tibiamente- que ya no vuelve, que sólo es recuerdo y melancolía. Allí están los seres amados que se fueron para dejarnos El Dolor de no tenerlos. A medida que avanzamos en el sendero de la vida, los recuerdos van ocupando un lugar cada vez mayor. En el último instante, somos sólo suspiro y memoria.
Memoria y suspiro.
La Muerte: ¿pudo algún ser humano, en toda la Historia, y en el límite de la perversidad, crear un instrumento de tortura semejante? Y no hablo de la muerte de uno mismo, sino de la del ser amado. El ser sensible está condenado a sufrir, pues cuanto más ame, más dolor le causará la falta de los destinatarios de su amor. Al partir, ellos se llevan parte de nosotros, porque son parte nuestra y nosotros de ellos. Y se nos dobla el alma, y… ¡hasta nos duele recordarlos!; porque sólo podemos hacer eso: tenerlos en la memoria. Ya no más sentir el calor de sus presencias.
¿Por qué, Dios mío, si Eres todo Bondad y Misericordia, tuviste lugar en Tu corazón para la más cruel de las torturas?
Si Tú manejas los Hilos del Cosmos al agrado de Tus ojos, ¿por qué combinar tantas desgracias?: